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viernes, mayo 04, 2007

La Cruz de Borgoña: Bandera de la Hispanidad y la Tradición

Los carlistas tenemos la Cruz de Borgoña como divisa: en gules una cruz en aspa anudada sobre fondo de plata.

Pero es ésta también la insignia bajo la cual se conquistó América. La Cruz de Borgoña ondeó durante siglos de pax hispánica desde la Florida y la California hasta la Patagonia. Fue bajo esta bandera que en nuestra tierra se combatió al invasor británico en 1806 y 1807, como atestigua el estandarte de los Granaderos Voluntarios de Buenos Ayres similar al que aquí se reproduce y que se conserva en el Museo de Luján a pocos metros de donde reside nuestra Patrona.

La devoción por el apóstol San Andrés a lo largo y a lo ancho de toda la Cristandad, de Escocia a Rusia, hizo que fuese representado por el aspa que le sirvió de suplicio e instrumento de su martirio. Curiosamente representada el aspa por los troncos cruzados y sus nudos, esta cruz fue insignia de la Casa de Borgoña al menos desde el siglo XV, viendosela en batalla contra las fuerzas centralistas dirigidas desde París. Como una profecía, ya en ese tiempo, la Cruz de Borgoña fue sinónima de las libertades forales frente al centralismo.

Heredada junto a las tierras que representaba por la Casa de Austria, la Cruz de Borgoña fue adoptada por la infantería española en las luchas contra la Francia que, aliada con el Turco y los príncipes protestantes alemanes, buscaba quebrar la Cristiandad. Mientras los Tercios la llevaban victoriosa por Flandes e Italia, los conquistadores la hacían flamear en las Indias. Tan legendarias fueron las hazañas acometidas con la Cruz de Borgoña en alto que aún hoy un rectángulo cruzado es símbolo militar de la infantería.

Esa Christianitas minor que fue la Hispanidad se encontró representada por la Cruz de Borgoña. Los galeones con el aspa de San Andrés enfrentaban a los huesos cruzados de los barcos piratas ingleses, holandeses y franceses. La cruz roja sobre fondo blanco resistía en los fuertes, ondeaba en las universidades y presidía las misiones, cuando aún la de San Jorge (un San Jorge devaluado por la Reforma) se dedicaba al tráfico de esclavos, el genocidio de las poblaciones indígenas y el traslado de indeseables al otro lado del Atlántico.

Los Borbones utilizaron su propio escudo de armas pero la Cruz de Borgoña continuó en los estandartes de las diversas unidades militares. Recién en 1785 se introduce la rojigualda en los buques y en 1793 en los puertos. Sin embargo, la borgoñona siguió ondeando. Y por eso se la puede ver aún hoy en las banderas estaduales de la Florida y Alabama en los Estados Unidos, o en los fuertes históricos de San Juan de Puerto Rico.

Recién en 1843 la rojigualda es utilizada como bandera nacional de España por decreto de la usurpadora Isabel "II" y con el tiempo también los carlistas la asumieron como propia. Pero habiendo sido adoptada varios años después de concluidas las llamadas guerras de las independencias americanas, es la Cruz de Borgoña la que veramente representa a la Hispanidad -aún aunque organizaciones carlistas que existieron en la América Hispana (como la Juventud Carlista de Buenos Aires fundada en 1907) hayan utilizado la rojigualda.

Respecto a la Cruz de Borgoña, no es absolutamente clara su vinculación con el Carlismo, al menos hasta 1935 en que es usada oficialmente como insignia del Requeté. Pero en cualquier caso, los carlistas la asumieron como propia sin dificultad como se la puede ver hacia fines del siglo XIX en numerosas publicaciones tradicionalistas.

Hoy los hijos de la Madre Patria de este lado del Atlántico no debemos temer hacer ondear la bandera de la tradición hispánica junto a las de nuestros países recordando nuestro común origen y nuestra común vocación.



9 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado amigo,antes que nada vuelvo a pedir disculpas si lo que he escrito como comentario,dentro del artículo "La dificultad monárquica",son aberraciones.Creame que solo visito su blog,motivado por mi desconocimiento e interés con respecto al carlismo,no pretendo ser falto de respeto.Creo que cumplió un importante pero desconocido papel dentro de nuestra historia hispano americana que puede explicar,entre otras cosas,los problemas de identidad cultural que tenemos.Quién podría imaginar,como hecho anecdótico,que quisa la actual monarquía no tiene sangre de Fco de Asís de Borbón,vaya que moderna salió Isabel II.Si le incomoda quien escribe por ser yo chileno,por favor,pierda cuidado y escribame la razón,no me molestaré.Un Saludo

E T dijo...

Estimado Anonimo: Si no le contestamos antes, fue por falta de tiempo. Obviamente que no nos molesta el hecho de que Vd. sea chileno. Si bien las modernas "naciones-estados" hispanoamericanas son una realidad legal, cultural e historicamente son tan solo ramas de un mismo tronco hispano -nuestra verdadera patria. De hecho tenemos muy buenos amigos transandinos y tiene alli el Carlismo una excelente perspectiva y una nada despreciable tradicion.

En la nota "La dificultad monarquica" procedo ahora a contestar su comentario.

Tenga un muy cordial saludo

Anónimo dijo...

Gracias.

Anónimo dijo...

Buenas nuevamente...si bien no molesta mi nacionalidad puede que molestará mi insistencia con tantas preguntas.La que tengo ahora se debe a lo que considero una extraña dualidad con respecto al carlismo contemporáneo,tenemos a la CTC que parece estar fundamentada en el 'hombre por y para Dios' y tenemos el PC que parece estar fundamentada por 'el hombre por y para el hombre',es más...se presenta como alternativa izquierdista.¿Me puede explicar esto?Se lo agradeceré.Un Saludo

E T dijo...

No molestan sus preguntas. Solo denos tiempo para responder ;-)

Un supuesto Carlismo desenraizado de la tradicion hispanica, no es verdadero Carlismo, sino otra cosa. Creo que esto responde a su duda.

Ahora bien cuales sean las razones por las que unos carlistas decidieron abandonar los principios carlistas uniendose a otros ex-anticarlistas para fundar un pseudo Partido Carlista, da para mucha especulacion. Me quedo con los hechos, que son esos.

Le agradecere que firme sus intervenciones aunque sea con un pseudonimo.

Anónimo dijo...

Gracias por su respuesta.Disculpeme por no firmar mis intervenciones,no lo creí necesario existiendo un Dios ante el cual ningún héroe es anónimo,pero claro...ud no es Dios y yo no soy un héroe.Porque todavía no entiendo cual es la diferencia entre escribir bajo el anonimato o el pseudónimo,prefiero firmar con mi nombre cristiano.Atte César Luis Rozas Navarro(chileno,29 años)e-mail donjulianestero@hotmail.com

carlismoar@gmail.com dijo...

Estimado César: El pedido sólo pretendía saber si en todo este intercambio estamos hablando o no con la misma persona. Nada más. Y gracias por confiar en nosotros, aunque le aconsejaría que no publique su dirección de correo electrónico en internet si no quiere recibir toneladas de correo basura.

Anónimo dijo...

Bueno...entiendo,gracias a ud por su deferencia y consejo.Un Saludo,César.

Anónimo dijo...

Pese al mito moderno,que vosotros mismos corregís acertadamente, los carlistas usaron bastante la roja y amarilla en la guerra civil de 1872-1876. El aspa de Borgoña en esa guerra aparecía sólo en las banderas de las tropas regulares liberales, ya que era un elemento reglamentario en una u otra enseña del Ejército, tanto antes como después de la adopción de la roja y amarilla a finales de 1843. En la guerra carlista de 1833-1840 el Ejército isabelino no había adoptado aún lo que era por aquel entonces el pabellón de la Armada y de las defensas costeras, así que el aspa borgoñona era reglamentaria en la banderas batallonas de infantería (normalmente blancas), de artillería (azules, luego moradas) y de ingenieros (moradas). La bandera coronela o principal de cada regimiento llevaba el escudo real con el collar de la orden borgoñona del Toisón de Oro, pero no el aspa. Cada enseña lucía 4 escuditos ovalados del regimiento en cuestión, uno en cada esquina,tal y como mostráis en una de vuestras imágenes. El blasón del Regimiento de Ultonia (=Ulster), p.ej., era un arpa dorada irlandesa en campo azul. Un conocido estudioso español de historia militar y uniformología dio hace no mucho una charla en Navarra en un acto de conmemoración de una batalla de 1873 ó 1874. Mostró a los asistentes 12 banderas, 6 por bando, y les pidió que le fuesen indicando cuáles eran carlistas y cuáles liberales del Ejército de la Primera República (1873-1874). Nadie acertó ni una. En fin, cosas que pasan. Saludos,
JUAN

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